La Comisión Europea presentó este miércoles su evaluación sobre la situación de las economías de los Estados miembros, y España quedó bastante mal tras el examen comunitario. No solo por la foto fija de nuestro país, sino por el impacto a largo plazo de algunas medidas anunciadas por el Gobierno. Bruselas concluye que nuestro país continúa entre la decena de países con desequilibrios, sin haber realizado ningún progreso en lo relativo al refuerzo del marco fiscal o la sostenibilidad de las pensiones.

En su detallado análisis, de 115 páginas, el Ejecutivo comunitario sobre todo alerta del impacto de la indexación de las pensiones y las modificaciones que el Ejecutivo de coalición quiere introducir a la reforma laboral. Bruselas advierte de que, con una deuda que prevé que continúe en el 96% del PIB el año que viene, los riesgos para la sostenibilidad fiscal siguen siendo “significativos a medio y largo plazo”.

“En particular, los planes de volver a vincular permanentemente las pensiones al índice de precios al consumidor (IPC) y disociar los niveles de pensión inicial de los cambios en la esperanza de vida, en ausencia de medidas compensatorias adecuadas, aumentaría el gasto en pensiones significativamente a medio y largo plazo y empeoraría la equidad intergeneracional”, dice el informe.

Bruselas estima que la indexación de las pensiones puede incrementar en un 4% del PIB el gasto en esta partida para 2050, una bomba para la caja de una seguridad social ya totalmente desajustada. Respecto a la reforma laboral, la Comisión vuelve a recordar que las reformas adoptadas en 2012-2013 jugaron un papel importante en la recuperación de los niveles de empleo. Por lo tanto, recomienda que “cualquier medida nueva solo se tome después de una evaluación cuidadosa de su impacto potencial y que se conserven los logros de las reformas anteriores”.

El informe revisa los males bien conocidos de la economía española: elevado desempleo, el abuso de los contratos temporales, la débil productividad, niveles preocupantes de pobreza, la tarea pendiente con el abandono escolar o para mejorar el apoyo a la innovación, entre un largo etcétera.

Pero la principal preocupación para la Comisión es sobre todo la sostenibilidad de la economía española, dada la incapacidad de Madrid para sanear sus cuentas, y mejorar su modelo productivo, a pesar de haberse beneficiado estos pasados años de un robusto crecimiento, por encima de la media europea.

Este examen de Bruselas es la primera parte del ciclo de coordinación y supervisión de las economías nacionales. En mayo, la Comisión publicará las recomendaciones específicas para cada país, en base al análisis realizado el miércoles, y teniendo en cuenta los planes nacionales enviados en abril. Por último, los países enviarán en octubre sus presupuestos para el año siguiente, con ajustes necesarios.

Fuente: https://www.eleconomista.es/

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